Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

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  • SEMINARIO "EL SENTIDO BUSCA AL HOMBRE"
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    En el cartel vemos a un niño que se lanza al mar desde los hombros de un padre. El es el trampolín que le impulsa y le da seguridad. Lo cierto es que todo hombre busca el sentido de la vida... En cierto modo, más o menos conscientemente, somos ese niño frente al mar. Si nos ponemos a nadar ¿hay algún puerto? ¿Hay sentido para la vida? La inaudita pretensión del cristianismo es afirmar que EL SENTIDO HA SALIDO AL ENCUENTRO DEL HOMBRE. ¿Pero es verdad?

    Creemos que es genuinamente universitario tratar de verificar a fondo esta pretensión. Con una razón abierta a algo que ha sucedido en la historia, pero también con todo el corazón, con toda la vida.

    Desde hace algunos años tratamos de hacerlo a través de un seminario. Para los profesores, alumnos y amigos que lo han realizado ha resultado una experiencia enriquecedora.



    Recorrido del Seminario:




     

    1.El hombre en busca de sentido


    El objetivo de esta primera etapa es evidenciar que cualquier hombre que mira con seriedad su vida, encuentra en ella ciertas preguntas: ¿quién soy? ¿cuál es mi origen y destino? ¿por qué el sufrimiento? ¿cuál es el sentido último de todo? ¿dónde está el amor para el que he sido hecho?
    Abordar estas cuestiones con seriedad, no es trabajo de unos pocos, sino de todo hombre que le interesa su vida. No hacerlo, no las elimina. Estas, seguirán presentes toda la vida reclamando el sentido, eso sí, tal vez ahogadas en mil y una formas de evasión.

    2.¿Cómo se puede estar seguro de saber cuál es el sentido de la vida?

    Quien sigue adelante en este camino de búsqueda es alguien a quien su vida le importa, que no quiere engañarse, auto convencerse de algo que no es verdad, por ello es pertinente que en la segunda etapa se reflexione sobre cómo reconocer el sentido de la vida.
    La vida del hombre, tal como nos la encontramos, no se conforma con cualquier respuesta. Su exigencia de totalidad, de infinito, de eternidad deben ser adecuadamente saciadas por quien tenga la pretensión de ser el sentido de la misma.
    El tipo de certeza que el hombre puede tener de haberlo encontrado, no es científica, ni filosófica, sino existencial. Una certeza y una seguridad que se reconocen a posteriori.
    Con estas pistas sobre el tipo de respuesta y de certeza hay que empezar a buscar, por que en ello, cada uno, se juega el éxito de una vida plena y feliz. Proponemos empezar por Cristo, pues nadie en la historia ha tenido una pretensión igual de ser el sentido del hombre. A partir de este momento, trataremos de ver si Cristo tiene algo que decir a la propia búsqueda de sentido.

    3.La respuesta de Cristo: ¿es historia?

    Para tratar de verificar si Cristo es la respuesta a los grandes anhelos de la vida del hombre, es necesario estar ciertos de que existió y tuvo la pretensión de serlo. Es central en este punto presentar, con toda su fuerza, la reciente investigación histórico-crítica sobre los evangelios, saliendo al encuentro de la sospecha actual sobre la historicidad de los mismos.

    4.La respuesta de Cristo: La inaudita pretensión de ser Dios hecho hombre

    En este cuarto momento tratamos de poner las grandes cuestiones del hombre frente a Cristo, tratando de ver cuál es su pretensión y qué ofrece al hombre que busca el sentido de su vida . Para ello hay que acercarse con confianza al Evangelio y poner frente a él el anhelo de amor, el sin sentido del dolor, el ansia de verdad, la propia soledad etc... y ver que Cristo ofrece: Amor para el anhelo de amor infinito, compañía para el dolor, Verdad en medio de la confusión, perdón para la soledad que acarrean nuestros errores ,Vida y vida eterna para quien no se conforma con la muerte. Y todo esto, porque tiene la inaudita pretensión de ser Dios hecho hombre.

    5. ¿Es creíble la pretensión de Cristo?

    En esta quinta etapa del seminario tratamos de responder a la credibilidad de la pretensión de Cristo. ¿Es realmente Dios como afirma? ¿ O se trata de una mentira o el fruto de un trastorno psiquiátrico?
    ¿Acabó todo con su muerte? ¿Resucitó? ¿Qué certeza puedo tener de que fue así?
    Si podemos verificar que esto es cierto entonces, Cristo vive y puedo experimentar en el presente si puede responder a las ansias más profundas de felicidad de cada hombre.
    La pregunta abierta que deja esta etapa y que sirve de pórtico a la siguiente es ¿dónde puedo encontrar a Cristo hoy?

    6. Cristo: ¿con la Iglesia o sin la Iglesia?

    El recorrido finaliza en la Iglesia, tratando de ver si Cristo inventó la Iglesia o la Iglesia se inventó a sí misma. Nos acercamos a la Iglesia, para ver lo que ella misma dice de sí. Si la pretensión de Cristo es inaudita la suya no lo es menos. Esta se define a sí misma como la presencia de Cristo en la historia. La pregunta pertinente, que corresponde hacer a la Iglesia, es ¿ verdaderamente puedes hacer presente a Cristo o no?

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