
Sólo es posible si hay Otro que cambie las reglas del juego, o mejor aún, que sea el dueño de las reglas del juego de la vida. Si no, ¿qué explicación tienen aquellos sucesos que la ciencia no sabe darles explicación? Ante un milagro sólo caben dos actitudes, la de ignorarlo ante la imposibilidad de comprenderlo o la de abrirse al Misterio y buscar Qué o Quién es el responsable. El cristianismo ve con naturalidad los milagros, porque cada día se pregunta ¿por qué el todo y no la nada?
Dossier cedido por Il Timone
Mujer de un pescador oteando el horizonte sobre una duna, de Jozef Israëls, en el Museo Thyssen de Madrid