G. K. Chesterton
Algunas de las cosas que ocurren en este mundo llegan para quedarse: una vez que entran en él, ya no salen. Porque marcan un antes y un después. Son tan novedosas y extraordinarias que pasan a constituirse en patrimonio humano. El nacimiento de Jesús de Nazaret, por ejemplo, es un hito en la historia, un hito que traspasa el ámbito de la fe. Fácticamente, es un nacimiento más. Una persona más en el mundo. Un momento más. Entre los millones de nacimientos, personas y momentos. Casi parece insignificante. Pero es justamente lo contrario. Este aparente insignificante hecho es lo más significante que ha ocurrido nunca. Pone al hombre entre la espada y la pared. Así al menos lo entiende uno de esos brillantes escritores que aguantan los embistes del tiempo, escudándose en unas palabras que valen tanto para el ayer, para el hoy, como para el mañana. El gigante de Beaconsfield, G. K. Chesterton habla sobre la Navidad.