¡Cómo corre! Hace un mes y 10 días seguíamos en las coordenadas del 2010. El tiempo vuela, dice el dicho, y es cierto. Cuando uno se da cuenta de la distancia que lo separa de la vida que ya ha vivido, la primera cosa que se le viene a la cabeza es "¿No podría apretar un botón y hacer que todo vaya un poco más despacio?" Hay, en esta espontánea toma de conciencia de la fugacidad de la propia vida, un pensamiento de fondo; tenemos la imagen de una vida lineal, que empieza en algún punto que no podemos recordar y que sospechamos acabará en un momento próximo o lejano, no lo sabemos. El anhelo de poner en cámara lenta y vivir con menos prisa es un modo de decirnos: "esto, mi vida, tiene un valor que no alcanzo a entender, y que le da sentido a todo lo que hago". Y este "valor añadido" de la vida, que rebalsa nuestra razón, le tiene que venir de algún lado, porque, no se lo he dado yo. Me lo he encontrado.
Febrero 2011
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||