Laicismo: La Iglesia es enemiga del hombre
La reciente visita del Papa a España entre muchas otras cosas, ha abierto un debate en los medios de comunicación, y entorno a este debate quisiera proponer una reflexión.
Dicho debate, más allá de la evidente confrontación de ideologías, quiere resolver una pregunta: ¿cabe la Iglesia en el espacio público? O, dicho de otro modo: ¿es admisible la doctrina de la Iglesia en una sociedad plural? Este tema, del laicismo y el estado laico, es abordado, en mi opinión, desde una perspectiva a veces muy superficial e ideológica. Y por ser abordado de esta manera, es imposible que se de diálogo alguno.
Por tanto, la primera dificultad consiste en que los dos puntos discrepantes se mueven ideológicamente, y sólo es posible vencer este obstáculo a partir de una reflexión interna (por parte de cada uno de ellos) que lleve a la apertura.
La segunda dificultad es también, a su vez teórica y práctica. Porque el problema de fondo y esta es la reflexión que propongo, es que la Iglesia plantea a la sociedad un interpretación de lo real que es homogénea (podríamos decir, “sustancial”), mientras que aquellos que se oponen a dicho modelo, abogan por una interpretación infinitamente abierta, es decir, esencialmente plural. ¿Qué significa esto? Que frente a un modelo antropológico concreto, que es el que presenta el cristianismo, la sociedad posmoderna no admite ningún modelo, y esto lo justifica diciendo que precisamente al no haber modelo de hombre a qué atenerse, todos los modelos son igual de válidos. Y con esto, la dignidad humana queda salvaguardada. El cristianismo en cambio, no admite cualquier modelo como válido, sin embargo justifica la dignidad humana por ser el hombre “imago Dei”, imagen de Dios. Si ambas posturas, en definitiva, promueven la dignidad del hombre, ¿cuál es el conflicto, entonces?
Cierro esta reflexión con una abanico de nuevas preguntas.