Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

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¿La muerte venció a Jesús?

Jesucristo no es pasado. La prueba es que a principios de Siglo XXI los datos por corroborar su existencia, por negar su vida o por entender lo que ocurrió con Él, son titulares de periódicos en los que sólo interesa la rauda actualidad. El documental The Lost Tomb of Jesus, emitido en la cuaresma de 2007, presenta su visión de los hechos, del Hecho, por otra parte, central de la fe cristiana, la Resurrección de Cristo.

Podríamos enfrentarnos a este material desde una perspectiva más visceral y preguntarnos si es casual que su publicación coincida precisamente con un tiempo litúrgico tan importante para la Iglesia como es la cuaresma donde la mirada está puesta justamente en la Resurrección de Jesús. También podríamos investigar porque el Discovery Channel da como exclusiva una temática en la que ya la BBC se les adelantó unos 11 años, con un resultado bastante malo de crítica científica. Podríamos juzgar si se trata más de una guerra de medios de comunicación e intereses económicos, basándonos en la repercusión empresarial que el hecho está teniendo, la editorial HarperSanFrancisco publicará el libro The Jesus Family Tomb, escrito por Jacobovici y el Dr. Charles Pellegrino, con un prólogo de Cameron. También podríamos cuestionar la autoridad del cineasta israelí director del documental, Simca Jacobovici, quien sigue sosteniendo la historia que él mismo lanzó en 2002 respecto al osario con la inscripción "Santiago, Hijo de José, Hermano de Jesús" y cuyo descubrimiento fue también difundido por Discovery Channel y analizado por la Autoridad de Antigüedades de Israel. Sus 15 miembros demostraron el 18 de junio de 2003 que el osario "descubierto" por Jacobovici era una falsificación moderna. Podríamos nosotros desviar la investigación hacia ese terreno, pero no. El documental The Lost Tomb of Jesús pretende hacer ciencia para demostrar su hipótesis y el análisis se merece la misma ciencia.
James Cameron (director de Titanic) y Simca Jacobovici han rodado un documental en el que dicen haber descubierto la tumba de Jesús, donde se encontraban sus restos mortales y los de su familia. Esa tumba fue descubierta en marzo de 1980, cuando unos trabajadores de la construcción encontraron en el este de Talpiot, un suburbio de Jerusalén, una cueva de más de 2000 años de antigüedad con diez tumbas. Seis de esos nichos tendrían unas inscripciones que sustentan toda la hipótesis de los directores del documental. Según explica Jacobovici rezan "Yehoshua bar Yosef" (Jesús, hijo de José, en arameo); "María"; "Matia" (Mateo); "Yosé"; "Mariamene e Mara", que significaría María la del maestro y que según los cineastas correspondería a María Magdalena, y "Yehuda bas Yeshua" (Judá, hijo de Jesús). De este descubrimiento los cineastas concluyen que Jesucristo es uno de los cuerpos que estaba enterrado en esta tumba, acompañado de su madre María, su hermano José, Mateo, María Magdalena y el hijo en común de ambos Judas. ¿Cómo llegan a estas conclusiones? Pues bien, según Cameron con estudios rigurosos de ADN, lo que no explican es con que ADN han comparado el encontrado en los osarios para afirmar que el Yehoshua de la inscripción es Cristo, porque si esto no es demostrado, el resto de pasos son una mera ficción. Estos estudios también son los que les respaldan en la confirmación de que Jesús y María Magdalena eran esposos, ya que el ADN de ambos no les relaciona como hermanos y por tanto, según los directores del documental, la hipótesis más oportuna es que su relación fuera conyugal. En cuanto al hijo de ambos, el documental no puede afirmar que el ADN apoye esta conjetura.

Junto a la investigación del ADN, también han utilizado la vía de la estadística, Andrey Feuerverger, profesor de estadística y matemáticas de la Universidad de Toronto, calculó las posibilidades de que las coincidencias entre los miembros de una familia pudieran repetirse en esta época y las cruzó con todas las inscripciones en tumbas encontradas en el siglo 1 en Jerusalén. La tasa de probabilidad de las coincidencias de nombre, según este estudioso, es al menos 600 a 1.
El estudio histórico también les avala, según los autores, porque Aarón Brody, profesor de estudios bíblicos y arqueología de Museo Bade en California, afirma que los osarios y las tumbas encontrados son muy típicas de la región en esos tiempos. Además, las inscripciones de los osarios corresponden al llamado Periodo Herodiano (Herodes, rey de Israel entre 1 a.C. y 1 d.C.).
Ante esta conjetura dada por cierta y científica por dos cineastas ¿hay algo que objetar desde la razón?
El profesor Amos Kloner, de la Universidad Bar-Ilan y arqueólogo oficial del Distrito de Jerusalén, que supervisó las excavaciones de la misma tumba en 1980 y la descubrió al mundo, señala que las afirmaciones del documental son solo una farsa publicitaria. ¿Por qué? Kloner explica que los nombres inscritos en las tumbas eran muy comunes en la era del Segundo templo, y por tanto, son absolutamente insuficientes como argumentos para concluir que esa era la tumba de Jesús y su familia. Cuenta, además, como la inscripción "Jesús, hijo de José" ha sido encontrada en muchas otras tumbas en Jerusalén. Por otra parte, utiliza la razón en toda su dimensión (también en la lógica histórica) y afirma que es muy poco probable que Jesús y sus parientes tuvieran una tumba familiar, ya que ellos eran una familia de Galilea sin vínculos en Jerusalén. La tumba de Talpiot perteneció en cambio a una familia de clase media del primer siglo de nuestra era.
Otro arqueólogo israelí, Boaz Zizu, también apoya las consideraciones de Kloner y dice que la tumba de Talpiot es sólo una entre miles de tumbas que se han encontrado en el área de familias enterradas después de Jesucristo, y que es una tumba igual a las otras. Por su parte, Joe Zias, curador de la Autoridad de Antigüedades de Israel cuando se realizaron las excavaciones en Talpiot, tuvo a su cargo el trabajo de catalogar los restos de los esqueletos humanos hallados en los osarios, ahora sólo acierta a repetir "creo que hay aquí algo muy deshonesto". Su explicación es que el documental intenta presentar esto como una tumba de una generación, padres e hijos, pero que esa tumba podría haber tenido a más de cien cadáveres. Y para refrendar su afirmación cuenta como en la actualidad él está estudiando una tumba de 88 personas en las que sólo quedaban 15 osarios. Eso explica que hay más de una familia y que es imposible determinar los parentescos de todos. Además, insiste como sus colegas, en que la familia humilde de Jesús no podría haberse comprado en su tiempo una tumba y que de haberlo hecho habría sido en Nazaret, a no ser, claro, que los únicos documentos históricos que poseemos, que son los Evangelios, no sean tenidos en cuenta.
Por su parte, Stephen Pfann, erudito bíblico en la Universidad de Tierra Santa en Jerusalén, dice que la hipótesis de los realizadores no es sólida y que ni siquiera está seguro de que el nombre "Jesús" de los osarios este interpretado correctamente, ya que lo más probable es que se trate del nombre "Hanun".
Los cineastas presentan algunas cifras y los estudiosos las contestan. Todo sigue siendo una conjetura muy lejana y casi imposible a nivel científico, ya que el primer paso de asegurar que el Jesús de la tumba de Talpiot es Jesucristo no está dado, y todo lo demás se antoja pura hipótesis imposible, que, por otra parte, ni siquiera está demostrado dentro de ese marco de ficción. Al final del camino, si utilizamos la lógica, sigue estando una pregunta abierta: ¿por qué, si todo fue mentira, si sus amigos vieron su cuerpo inerte como el de cualquier mortal, dieron su vida por demostrar lo contrario, fueron a la muerte por proclamar que Jesús la había vencido?

 
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