Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

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Hora Newman sobre la libertad

Durante una hora se habló de libertad. Fue en la habitual Hora Newman, un espacio de encuentro en el que toda la Comunidad Universitaria pudo preguntar y preguntarse sobre el sentido de la libertad y sus consecuencias para nuestra vida. Porque ser universitario es poner en juego los conocimientos que uno adquiere, no sólo para conseguir un contrato envidiable, sino para encontrar el sentido de lo estudiado y aplicarlo a lo que más nos importa, nuestra vida.

Como ya viene siendo habitual, alumnos, profesores, padres y trabajadores se reúnen una vez al mes en la Universidad, para tratar temas interesantes que interpelan a todos. El último tema que unió a todas estas personas, no fue otro que el de la libertad.
La sesión fue introducida por el Padre Florencio quien apuntaba que este tema, el de la libertad, no es un tema menor, pues con el, el ser humano se juega la vida. Así mismo, es también importante, entender que cuando se habla de la libertad se habla de uno mismo, pues hablar de la libertad en general es algo abstracto y difuso. En cambio cuando se habla de la libertad relacionándola con la misma persona, nos encontramos con preguntas como por ejemplo: ¿qué hago con mi familia?, y en mi trabajo, ¿estoy porque quiero?, etc. De esta manera, nos damos cuenta de lo importante que es reunirnos una hora al mes para hablar de estos temas, puesto que se plantean cosas hondas que llevan dentro las personas.
Los carteles que anunciaban la Hora Newman de la libertad de este año, llevaban como frases: "Nada me ata, ¿soy libre?" y "Somos iguales, ¿somos libres?". Son dos formas de afrontar con fondo nuestra vida. La canción de Fito y Fitipaldis dice "me perdí en un cruce de palabras", "me anotaron mal la dirección". En resumen, pregunté y me dirigieron mal. Estamos ante una canción, que si bien ha tenido mucho éxito, es muy triste. Posiblemente el que la canta, o la compuso lo entendió bien y sabe que la libertad es un tema grande, pues es nuestra vida la que está en juego.
La libertad está limitada, pues no nos la hemos dado nosotros. Ahora bien, que esté limitada no significa que esté determinada. Si hemos escogido amar a una persona, ya no somos libres de hacer lo que nos plazca. Esto es, la libertad tiene sus límites, pero con esa libertad tenemos que hacer algo. En consecuencia, se debe responder a la pregunta: ¿Qué hacemos con mi libertad? La canción dice "la vida se nos va como el que no queremos que se nos vaya". Hay muchos tópicos con referencia a este tema, pero es importante saber quién nos dio la vida. ¿Yo? ¿Dios? Sea quien sea, se debe pensar con cierta seriedad.
En el momento en el que hacemos uso de la libertad para llegar a una plenitud, debemos encontrar a alguien a quien poder amar. La libertad nos ha sido dada para poder amar. Entonces la libertad no es algo que nosotros podamos hacer y deshacer, sino es algo con lo que nos encontramos cuando salimos a la calle a amar. Todos tenemos la libertad de hacer lo que queramos, pero lo importante es el para qué de esa libertad.

El punto de partida del coloquio discurrió sobre el origen de la libertad. Algunos asistentes consideraban que esta, la libertad, era creada por uno mismo a lo largo de su vida; mientras que otros defendían que esa libertad era propia del hombre, y que si bien es cierto que se va haciendo, no es una creación propia del hombre.
Otro aspecto del debate fue la distinción entre la "libertad de" y la "libertad para", o lo que es lo mismo, si al hablar de libertad nos referimos a la posibilidad de hacer cosas o la libertad moral, la capacidad de ser uno mismo pese a las constricciones externas. En medio de ese debate, un profesor de arte discierne sobre la libertad como un elemento esencial para el artista. Los diversos autores, que en muchas ocasiones estaban oprimidos por las dictaduras o en campos de concentración, seguían expresando su libertad en sus cuadros y en su literatura.

Debatiendo a cerca de cómo vivir bien la libertad, independientemente de la confesión a la que se pertenezca llegamos al final de nuestro encuentro, y se ánimo a seguir pensando y meditando en este tema desde el corazón.

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